Queridos Reyes Magos
Periquillo | 7 Enero 2010Si hay un día emocionante para un niño, es el de los Reyes Magos, en este aspecto le da mil vueltas al gordo de rojo. Ayer en el programa de Carlos Herrera la gente llamaba y contaba sus historias sobre este día mágico. Hoy llamaban los niños relatando que había pasado anoche y esta mañana. En mi casa, siendo tantos, tengo para contar miles de historias.
Yo hace mucho tiempo que, directamente, pido carbón. Para qué vamos a engañarnos, desde pequeño era lo que me merecía si nos atenemos a la costumbre de que había que portarse bien. Un año nos levantamos y teníamos el salón lleno de carbón de azucar, aunque finalmente aparecieron los juguetes dentro de un armario. Estuvimos los 6 hermanitos yendo al cole un par de días con los morros negros, porque eso no salta ni con estropajo. Os aseguro que mi madre nos los restregó a base de bien.
Después de escribir esta entrada, llego a casa de mi madre y el mamón de mi hermano me había puesto lo que aparece en la foto. Casualidades… o no.
Recuerdo lo nerviosos que estábamos la noche anterior, pero llega un momento en que te haces mayor, te enteras del “secreto” y ya no es lo mismo. Los años siguientes te levantas resacoso de cojones a ver que puñetas hay en el salón. Incluso en algunas ocasiones te levantas a la hora de comer porque la magia ya ha desaparecido (y porque estás hecho una braga).
Esa magia vuelve cuando empiezas a tener sobrinos o hijos. En mi caso recuerdo a mis sobrinos Carmen, Miguel y Elvira pegando saltos antes de abrir la puerta. Teníamos que entrar todos a la vez y siempre nos quedábamos alguno retozando en la cama. Los mandábamos a despertar al tío dormilón y sus nervios aumentaban casi hasta el éxtasis. Recuerdo especialmente la cara de Miguel, con unos 3 años, ataviado con un pijama azul claro. Es de esas imágenes que se te quedan para toda la vida. La emoción y la alegría con pijama, oiga.
Otro momento especial era cuando entraban y veían todo lo que habían dejado los Reyes. Cómo venían corriendo a enseñarte los juguetes, los gritos que pegaban al abrir los paquetes…
En fin, que es una putada haber dejado de ser niño. Lo que tenemos que hacer, y yo lo intento, es no dejar de serlo. Pon un niño en tu vida (no me refiero a que lo hagas, no seré yo el que te incite al fornicio, amiguito). Lo del paréntesis va especialmente dedicado a mis amigos Fran y Ana, que acaban de tener el tercero. Parecen inmigrantes, jeje. Aprovecho: Enhorbuena, campeones, pero parad ya, que no tenéis que demostrarnos que sois los más fértiles del país.
A parte del carbón habitual, este año he pedido un viaje a Isla Margarita. Espero que en unos días me llegue alguna nota de este tipo:
Vale por un viaje a Isla Margarita
Fdo: Melchor (JC Barros).
Espero que alguien se de por aludido, aunque no sé si he sido suficientemente claro, jeje.
“No rechaces tus sueños ¿Sin la ilusión el mundo que sería?”. Ramón de Campoamor esto último, el resto er Periquillo.













Comentarios recientes