Aquí me quedo (en Galicia)
admin | 26 Agosto 2010Esto es vida. La temperatura es cojonuda, se puede soportar mientras el resto de España, incluido Alicante, está abrasándose sin llamas. La vida va como a otra velocidad, con una marcha menos.
El viaje empezó chungo. El chófer me deja tirado y tengo que buscarme otro para llegar al aeropuerto de Alicante. El remate se produce cuando estamos descendiendo en Santiago, el Comandante se hace caquita y aborta el aterrizaje por niebla. Guapo. Una chica comenta que otra vez le pasó lo mismo, los soltaron en Valladolid y los llevaron en autobús.
Cuando ya me veía recorriendo medio país y perdiendo un día entero, el Comandante se cambia los pañales y decide aterrizar. Ni niebla ni pollas, un poco nublado y ya está. Mi chófer gallego, Bidan, no me falla. Este nunca falla, por eso quiero tanto a mi osito.
A Bidan no le apetece jugar el satélite y tiramos para La Coruña a la sede de Poker10. En este momento es cuando alucino en colores y me entran ganas de ir al Ayuntamiento a empadronarme. Dejo un mensaje en el contestador de casa: “Cariño, vende todo y mándame la mitad de la pasta. Nos veremos cuando vaya a visitar a mi madre”. Supongo que con lo que saque me dará para comprarme un taburete con vistas y una caja de cervezas. Ahí van unas fotitos.
Como puedes ver estamos en una calita mu maja con un islote en medio al que se accede a través de una pasarela. La pena es que están en obras y no se puede entrar en el Castillo de Santa Cruz que parece bastante bonito. Al loro con el cartel. Si aprecias tu crisma mejor que no te lances desde la pasarela. Lo que hay debajo, dependiendo de la marea, puede que no sea agua.
Tras saludar a todos los cracks que hay en la oficina (Rizzato, Dani de Betapuestas, Frikibet y Barros) nos vamos a tomar un café en una terracita bajo el sol. Desde hace años no piso una playa de Alicante en verano, tanta gente y tanto calor no me gustan un pelo. Mi mujer me insiste porque parezco un cadáver. Supongo que se alegrará de que haya tocado la arena por estas latitudes.
Al rato se presenta Sesé, la ex de Bidan, pero eso lo dejo para otro post porque la cosa tiene mucha miga. Todo el mundo dice que mi mujer es una santa, Sesé debe estar en proceso de canonización y quiero apoyar su causa. Más maja que las pesetas ¿Cómo coño la engañó Albert para ir juntos al altar? Misterios sin resolver.
Por la noche cenamos como auténticos dioses en la misma cala. Por fin me pude quitar una espinita que tenía clavada: probar una tortilla de patatas en Galicia. El marisco es para maricones. Mereció la pena esperar, porque estaba realmente buena. Los langostinos de palmo, el pulpo y la carne de buey no creas que estaban para tirarlos, así que también nos los zampamos.
Mañana (hoy jueves) más. Hoy cambio la cita del final por una canción que Bidan ha colgado en facebook. Hacía años que no la escuchaba y viene que ni pintada. Me cago en el amor.















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