El enemigo en la cama de al lado
admin | 8 Abril 2010Sigamos con el fin de semana en La Toja. Cuando Contajansen va bien en un torneo pueden ocurrir dos cosas: que se ponga hipergordo y aporree las mesas hasta el final o que le eliminen en tres manos. Tuvimos la mala suerte de que sucedió esto último. No lo digo porque compartiéramos un 5% del posible premio, si no porque se aburre y viene a darte la “brasa” a tu mesa.
Supongo que en la mesa de Jonás, Marmeto y Johnny haría lo mismo o trastadas similares. En mi caso, se plantó detrás de la crupier y le ofreció 100 pavos si me repartía AA… y 200 al jugador que me los reventara. Por suerte para los dos no tuvo que sacar esos 300 €.
Otro de los momentos estelares de este loco se producía cuando alguno de nosotros estaba en all in y gritaba pidiendo las cartas del rival ¡Qué risas! Lo malo es que nos contagió al resto y en cuanto lo oíamos acudíamos raudos a joder al amiguete de turno. En fin, si te quieres divertir no olvides meter en la maleta a Contajansen
Terminado el día 1 se planteó las disyuntiva de tomarnos una última copa en algún local del pueblo o pirarnos al catre. Contaja y yo decidimos retirarnos a nuestra habitación de fumadores. Desde las 5:30 en pie y con poca siesta era mucho para mí. Mañana más.
A los no fumadores los mandé al Soul. Es difícil perderse en O Grove ya que no se trata precisamente de Manhattan, pero dados los antecedentes de Jonás y Marmeto daba igual las indicaciones que les diera. Fue un logro que no acabaran con el coche en medio de la ría.
El Soul no se llena hasta que aparecen por allí algún jugador y los empleados del casino. Tan vacío debía estar que la primera copa se la tuvieron que poner ellos, eso sí, no te cobran el hielo.
Mañana toca contar la comida en el Brasil y las relaciones que entabló Jonás con el tonto del pueblo. Algún video hay de Marmeto imitando los bailes típicos de la zona. Pierde mucho con tres cuartos de botella de Beefeater menos, pero tiene su aquel.
Tizona me pide encarecidamente que cuente historias jugosas, pero no puedo contar más de lo que nuestra condición de casados, incluso algunos con hijos, me puede permitir.
De la comida del viernes rescato esta foto.
No parece tanto y no es pecado
La Santa Madre Iglesia nos obliga a observar abstinencia el Viernes de Dolores y eso de ahí te parecerá carne. A mí, la que siempre me ha obligado es mi santa madre con castigos de lo más diversos en caso de incumplimiento. Al ver la cazuela le pregunté al chef sobre el particular y me aseguró que vio con sus propios ojos como atracaba en el puerto local una barcaza con terneras. Una de ellas acabó en nuestra mesa. Por lo tanto, podemos considerar que lo de la foto es pescado y nosotros no pecamos. Así que si no vamos al cielo, será por otras razones.
“La mayoría de las personas prefieren confesar los pecados de los demás”. Graham Greene esto último, el resto er Periquillo.













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