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Blancanieves machista y los enanitos maricones

Aquí te damos rakeback der bueno

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Hace tiempo que no hablo de política y eso que han salido un montón de temas para comentar: Garzón, Gurthel, Matas, la subida del IVA y alguno más. A mí me van más las hipersoplapolleces de la política que los asuntos serios. En esta ocasión uno de mis temas preferidos, el Ministerio de Igual dá. Menuda tontería de Ministerio, porque nos dicen que no pueden recortar gastos y nos plantifican a cuatro gilipollas pensando en eso, gilipolleces.

La última ocurrencia es que aconsejan cambiar los cuentos como Blancanives, La Cenicienta y otros más por sexistas ¿Se puede ser más imbécil? Puede que reescriban alguno de estos cuentos y pongan 3 ó 4 enanitas para que cumplan la idiotez esa de la paridad. A mi lo que me jode es que todo esto nos cueste pasta.

Dentro de poco nos meterán un enanito maricón para que cumpla con la realidad social de nuestros tiempos. En fin, para mear y no echar gota. Os dejo con el artículo que al respecto a publicado en La Razón un puto crack de esto de escribir: Don José Luis Alvite (¡Oh, mi Dios!). Que sus divirtáis. 

Parece que planea por ahí la idea de declarar sexistas los cuentos infantiles en los que las mujeres son elementos pasivos, como es el caso de Blancanieves, Cenicienta o La Bella Durmiente. Nada he leído sobre que se prevea redimir al personaje masculino de La Dama y el Vagabundo por considerarlo clasista, aunque no hay que descartar que en una exhibición de celo feminista se condene al protagonista de El Rey León por no haberse preocupado de desarrollar el instinto de amamantar a sus crías. Supongo que lo se pretende es que la pedagogía sustituya a los instintos, de modo que al cabo de un cierto tiempo de severa instrucción las mujeres y los hombres compartan las letrinas y se turnen en la lactancia de sus críos. La censura de los cuentos infantiles es sólo un paso hacia un modelo social en el que, por ejemplo, se considere desafección al Sistema que en una película de vaqueros John Wayne monte en una yegua o que Robert de Niro incurra en la insoportable grosería sexista de abrirle la puerta del taxi a Meryl Streep. Yo si volviese a casarme creo que no me sentiría cómodo si la oficiante fuese una de esas juezas del Régimen que te miran como si casarte con una mujer fuese un delito de larvado acoso sexual. Las últimas veces que salí de copas me previne para no parecer demasiado masculino. No está bien visto que un hombre fume «Ducados», ni que al entablar conversación con una mujer no lo haga con el mismo profiláctico gesto de retraimiento que si ella fuese su dentista. Yo a alguna de mis amigas ya las he advertido de que se ande con cuidado con dónde pone los malditos pies. Porque si se cayesen al mar pueden estar seguras de que me daría la espalda por temor a que el heroísmo de salvarlas fuese interpretado por los rabinos del régimen como un velado intento de propasarme. Una amiga mía que es feminista radical me preguntó una noche: «¿De verdad que no me salvarías si caigo al mar?». Y yo le contesté; «Te arrojaré papel y lápiz. Y sólo te salvaré en el caso de que firmes una declaración jurada en conforme aceptas que te ponga la mano encima para sacarte del agua». «¿Eso harías». Dudé un instante. «Bueno, primero esperaría a ver si eres capaz de llegar a la orilla agarrada al lápiz». Mi amiga se ofendió, metió mi tabaco en su puto bolso y se largó por donde había llegado. Naturalmente, no me preguntó si a mí me ofendería el sexista detalle de pagarle las cuatro copas que se había tomado. Y yo me fui al retrete con la duda de si sería demasiado masculino mear de pie.

“Todos los hombres nacen iguales, pero es la última vez que lo son”. Abraham Lincoln esto último, el resto er Periquillo.

perico@nunezdecela.com
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Abril 10, 2010   8 Comments