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Wassapazo parriba (EsPT)

Supongo que habrás escuchado alguna vez la expresión “escupir para arriba”. Lo que viene después es el salibazo en tó el ojo. Tizona, Pac8 y yo la usamos hasta la saciedad en las WSOP 2009. No hubo día en que no se escuchara varias veces: “Pacochito, Pacochito, no escupas parriba”. No recuerdo cuál fue el detonante, pero aunque me refresquen la memoria los protagonistas no creo que pueda contarlo aquí: o es delito o pecado.

Si le dices a alguien “esta mano es tuya”, verás como el turn o el river te jode vivo. “Este torneo no se te escapa” significa que te vas a comer una burbuja del tamaño de Arkansas ¿A qué viene toda esta historia? Pues a que tengo que rellenar este capítulo contando una sola mano, ;).

Estábamos en el último nivel del día 1 con Bidan en la media (unas 30.000), Pableras nosecuantas y yo 44.000. Teníamos un grupo en el Whatsapp con Contajansen, Dudu, Johnny, Marmeto, Pac8 y Tizona (creo que nadie más) y alguien escribió las palabras mágicas: “Venga, que ya estáis en el día 2”.

Eso era un gapazo parriba de los gordos y además por partida triple. Anunciaron las cuatro últimas manos y escribí: “Tranquilos, que en cuatro manos hay tiempo para cagarla”. Sé que te estoy chafando el final, pero pasamos todos, incluido Luís Rojas.

Bidan casi mete la pata en la última mano. Lo puedes leer en su blof porque lo contó hace un par de semanas ;). Yo casi meto las dos. En la penúltima mano acaban allin el jugador de la posición 1 (a mi derecha) y el de la posición 6. El primero se dobla y el otro se queda con 12.000 fichas.

Vamos ¡por fin! a la última mano. Yo estoy en la ciega grande y el tipo de la posición 6 mete sus 12.000 fichas. Lo típico, o se duplica o palma y no tiene que volver al día siguiente. El extranjero de la posición 10 sólo iguala dejándose detrás unas 25.000, se tira la ciega pequeña, miro mis cartas y me veo dos dieces. Sólo me planteo dos opciones: tirarme o meter el cajón.

Si me tiro paso al día siguiente con unas 40.000 fichas bastante por encima de la media. Si me la juego, paga el extranjero y me gana, me quedo con algo más de 10.000 para el día 2. A eso hay que añadir la cara de gilipollas y el descojono general en Whatsaap.

Esta fue mi lectura. El jugador restado podía llevar cualquier cosa (no descarto una foto del pato Donald y una rebanada de pan Bimbo), su rango era más amplio que una pista de aterrizaje del tan usado Aeropuerto de Castellón. Con éste me la jugaba sin necesidad de mirar mis cartas. Sus gestos y palabras en los últimos minutos confirmaban esta lectura.

El extranjero era el más preocupante. Si yo estuviera en su lugar ¿con qué manos igualo al restado sin meter toda la caja? Blanco y en botella: con auténticos cañones de Navarone tipo AA, KK. Con jugadas inferiores meto la caja para aislarme y que no entre nadie más.

Dicho esto pensarás que tiré mis bonitos dieces al mazo, le pedí al crupier la bolsa para meter mis 40.000 fichitas y… mañana será otro día. Pues no. Ahora es cuando dices: “Perico está como las putas maracas de Machín”. Esto es completamente cierto, pero es aplicable a otros ámbitos de la vida, no al póquer.

Metí todas mis fichitas y a punto estuve de poner encima de la mesa las llaves del coche (de una prima, claro) ¿Porqué, si acabo de decirte que el tipo debía llevar documentación? Si yo fuera Juan Maceiras padre estaríamos hablando del sentidiño, pero como no lo soy, hablamos de maracas.

Un conjunto de señales me indicaron que tenía altas probabilidades de tirar al tío de la mano: jugadas anteriores, forma de poner las fichas, yo le cubría, miedo escénico de un extranjero a caer el día 1 en la última mano ¿Qué hace 4 días en Madrid, jugar paralelos?, etc.

Tras pensárselo un buen rato el villano tira sus cartas, el restado enseña 67 de corazones y yo respiro aliviado porque en el peor de los casos me cuesta la broma 12.000 fichas quedándome un poco por debajo de la media. A pesar de que el rival rezó tres Padre Nuestro y dos Ave María, me llevé la mano y pasé al día 2 con 66.000 fichas doblando la media.

Tanto Javier Etayo como Luís Rufas se quedaron con los ojos como platos. Incluso este último hizo algún comentario acerca del enorme tamaño de mis atributos masculinos. A la barra contento por pasar aproximadamente el 20 de los 220 supervivientes.

Para terminar te dejo un enlace de Valenciapoker con la entrevista a Don Antonio Romero, un jugador habitual del Casino Mediterráneo de Alicante. Se trata de un “joven” de 82 años al que considero un ejemplo a seguir. Extremadamente educado, amable, considerado, entrañable,… Si el 1% de los jugadores fuéramos como él, otro gallo cantaría.

“El valiente es el que teme lo que debe temerse y no teme lo que no debe temerse”. Leon Tolstoi esto último, el resto er Periquillo.

perico@nunezdecela.com
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