Cuidado con el lenguaje y el blof de Pableras
El otro día, en el mensual del Casino Mediterráneo de Alicante, volví a desplegar un juego “brillante”. Por esa razón pude irme a casa a una hora decente
. Me la tuve que jugar con proyecto de barrigona y de color cuando mi rival llevaba trucha. El river le completó un bonito póquer por si teníamos dudas.
Aunque el final hubiera sido el mismo, jugué mal la mano por no estar atento. No me fijé que el primer jugador (utg) había igualado la ciega. Yo hablaba el último y quise robar con Q5 de diamantes, pero mi subida fue demasiado pequeña y las dos ciegas se unieron a la fiesta.
Digo que no hubiera cambiado nada porque la ciega pequeña con 77 no se hubiese tirado aunque mi subida fuera mayor. Pues eso, amiguito, que hay que estar más al loro cuando estás jugándote las habichuelas.
Lo del lenguaje viene a cuento porque en el torneo me encontré a Paco Bernia (o Bernía o Berniá, no lo tengo claro) y no le parecía bien que calificara en este blog tan despectivamente a los “gordos”. El caso es que siempre que hablo de gordos me refiero al stack que tienen, pero parece ser que a veces no queda claro del todo.
Si alguien ha podido sentirse ofendido pido disculpas por no dejar completamente claro que me refería a las fichas, no a los kilos. En general, la gente de peso suelen ser unos cachondos mentales y van por la vida diciendo (y demostrando) que son más felices que la media de los mortales ¡Ole sus güevos!
Esta parte de la entrada la he añadido después al ver el revuelo que se ha montado con la que ha subido a su blof Pableras. Habla de un jugador habitual del Casino Mediterráneo de Alicante que no es de los más queridos. Ha recibido más visitas y comentarios en dos días que en toda la historia de su blog.
En una de las situaciones que cuenta estoy yo por medio. Fue una jugada del mensual de diciembre pasado y estuve tentado de escribir sobre el asunto. Decidí dejar pasar el tiempo para no escribir en caliente. Más adelante se me pasaron las ganas porque no quería perder ni un minuto en estas tonterías.
La verdad es que desde hace un par de años tengo a medias un artículo sobre comportamiento y educación en las mesas. A medias quiere decir una página en blanco y muchas ideas en la cabeza. A ver si me pongo al lío y lo “termino”.
“El maestro que intenta enseñar sin inspirar en el alumno el deseo de aprender está tratando de forjar un hierro frío”. Horace Mann esto último, el resto er Periquillo.
perico@nunezdecela.com















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Vaya, Pableras ha subido otra entrada. La jugosa es la anterior
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